He venido a la orilla con los brazos tendidos
como reptil que implora al dios de la fortuna;
y en carne muerta, lloro, me agito y no ceso,
pues mi súplica de amor es leño aún verde.

¿No dirás nada,
caracola espuria
que prefiere matar en silencio
a herir con una triste verdad?

Me acabaste, lobo con piel de hombre,
muchacho con alma de dólar;
botaste mis sueños de carne correspondida
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.