De mis semillas al aire han crecido
suspiros de ecos entre mi boca y mi nuca;
sofocan los anhelos de guadañas y horquillas
para un corazón hereje que llora savia.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca;
la templanza de viento en un frasco de vidrio;
las cosquillas en el vientre de un niño sin risa.
Me quedaría -si pudiera- a componer tus prados verdes
con amapolas, lavanda, espiga y margaritas,
si pudiera arrancarlas de mi pecho erguido…
si no fuera tan solo hierba para siempre.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.