He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
la infinita caricia para tus manos,
la textura verde y cálida para tus pupilas
que parecen dos interrogantes finísimos,
intentando comprender por qué,
si soy hierba,
no desbrozo tu belleza sujeta
al blanco de tus pétalos floreciendo,
por la suave luz que impregna el mañana.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.