Caigo con las alas atadas,
caigo y no toco el suelo.

No caigo al abismo, caigo en mí,
donde la tierra se resquebraja
y algo en mí insiste:
abre paso entre mis ruinas.

Mis raíces se entrelazan con mis grietas.
No temo al viento ni al suelo quebrado.
A veces, temo a la tierra que soy.

He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.