Tengo el amargo sabor de unas lágrimas,
en cama, con mi gato, recordando lo vivido.
Tengo olas en mi cuerpo que bailaban
y subían con el atardecer rosado.

Tengo promesas de una vida,
planes con arena blanca y corales.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

Las cosas que recuerdo también duelen,
el amor a los treinta no es para todos.
Yo fui la más dedicada,
la obsesionada con una sonrisa de intercambio.

Yo era yo en segundo plano.
Y entregarme nunca fue suficiente.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.